jueves, 19 de febrero de 2009

Junior, América y Boyacá Chicó son los líderes luego de la tercera fecha del torneo Apertura

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Foto: Carlos Capella/ EL TIEMPO

Junior lució efectivo y se montó a lo más alto, frente a su público. ¡Fiesta y carnaval en el Metropolitano de Barranquilla!

El equipo barranquillero goleó 3-0 a Nacional, que sigue de último, y se montó en el primer lugar por su mejor diferencia de gol (+4) frente a la del equipo caleño (+3) y el boyacense (+2).

Tolima hundió a Millonarios en sus 'aguas turbulentas' con un triunfo 3-1 en el estadio Manuel Murillo Toro, en donde los hermanos Bustos marcaron y hasta discutieron durante el partido.

Dario Alberto Bustos (32 PT) y Franco Arizala (44 PT y 10 ST) marcaron para el equipo tolimense, mientras Rubén Darío Bustos marcó el descuento y su primer tanto con la escuadra azul, que es penúltima en la tabla

Santa Fe ganó y gustó 3-1 contra Huila en el estadio El Campín, con una gran noche de Yovanni Arrechea. El delantero marcó dos goles (1 PT y 44 PT) y Luis Fernando Mosquera (15 ST), mientras Herly Alcázar anotó por Huila.

Santa Fe ya completa 6 puntos, efectividad 100 por ciento como local y se ubica en la cuarta posición.

En Barranquilla, Junior tuvo su carnaval contra Nacional, 3-0, apoyado por su efectividad goleadora. Norvey Orozco, el juvenil, dejó atrás a sus rivales y abrió la cuenta, seguido por Haider Palacios, de penalti, y el goleador Teófilo Gutiérrez.

Al final, el DT Luis Fernando Suárez aseguró que su equipo atacó al arco barranquillero, pero que su rival tuvo mayor eficacia. A pesar de sus disculpas, Nacional sigue colero.

La misma suerte vivió Cúcuta, que derrotó 1-0 a Quindío en el estadio Centenario, con tanto de penalti de Lionard Pajoy.

Quindío sigue así sin poder vencer al equipo motilón desde que este regresó a la primera división del fútbol colombiano, ya hace tres años.

En Cali, el que vivió una noche de suerte negra fue América, que pudo haber ganado de forma holgada pero que cedió un empate 1-1 contra Once Caldas. Hasta su delantero estrella Adrián Ramos tuvo la mala suerte de errar un penalti.

Ese resultado le quitó la opción de ser líder solitario al equipo escarlata, que apenas quedó con 7 puntos.

Lo mismo le sucedió a Boyacá Chicó, aunque el equipo boyacense rasguñó un punto en su visita al Parque Estadio. Los ajedrezados empataron 1-1 contra Envigado. Por los naranjas anotó Rodrigo Saraz, mientras Juan Guillermo Núñez lo hizo por el visitante.

Equidad cayó en casa 1-3 contra Pasto, perdió su invicto en este campeonato y ya no es líder, en el partido que abrió la tercera fecha del torneo Apertura.

Wilson Carpintero marcó el local al minuto 40 del primer tiempo, pero los nariñenses remontaron con goles de Ferley Villamil (16 ST), Hugo Pablo Centurión (25 ST) y Carlos 'Telembí' Castillo (43 ST).

Pasto regresó al triunfo luego de 10 fechas sin ganar en el fútbol colombiano y le volvió a ganar al equipo asegurador en el estadio Metropolitano de Techo, luego de vencerlo el año pasado 1-0.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Fuerte polémica sobre el control de la información personal en Facebook

FacebookMás de 175 millones de personas comparten su información personal en Facebook, una red social que se encuentra en el ojo del huracán por la polémica sobre quién tiene el control sobre los datos allí publicados.

El consejero delegado y fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, ha alimentado la polémica al rebatir este martes, en un blog corporativo, que la empresa tenga un control ilimitado sobre los datos personales de sus miembros.

Son los usuarios y no Facebook “los dueños y controladores de su información”, escribió Zuckerberg. “La filosofía de que la gente posee su información y controla con quién quiere compartirla permanece” pese a los cambios legales introducidos por la firma.

Hace dos semanas, la empresa modificó los términos de uso de las cuentas, un documento que la mayoría de los usuarios acepta con un click sin echarle un vistazo.

Pero el pasado domingo, el blog estadounidense Consumerist se hizo eco de los cambios, y denunció que, tras las alteraciones en la letra pequeña del documento, Facebook adquiría el derecho a usar libremente todo lo publicado por sus miembros, incluso cuando éstos ya se han dado de baja.

“Todo lo que subas a Facebook puede ser utilizado por esta empresa como ellos quieran y para siempre independientemente de lo que hagas después”, afirmaba el comentario de Consumerist que en pocas horas recibió más de 300.000 visitas.

En la red social, las reacciones en contra de estas modificaciones no se han hecho esperar y los usuarios han creado ya varios grupos de oposición a los cambios.

“Está bien que Facebook haya publicado un comunicado sobre sus intenciones, pero está muy claro que usaron prácticas turbias”, afirmaba ayer Derek Mulhern, usuario de la página y uno de los doscientos miembros del grupo “Facebook posee todo lo que pones aquí!!”. “Yo no recibí ninguna notificación sobre los cambios. ¿La recibió alguien?”, se quejaba.

Por su parte, Adam Lipstadt, de Nueva York, lamentó que Facebook “se toma una licencia permisiva y perpetua para hacer más o menos lo que quiera con lo que subes a la página”. “Personalmente, he borrado todas mis fotos, excepto las dos del perfil”, señala.

Facebook insiste en que no ha modificado los términos de uso para tomar control de la información privada de sus usuarios, sino para reflejar mejor la forma en que éstos utilizan la página.

Así, si un miembro de Facebook se da de baja, los comentarios que haya realizado sobre, por ejemplo, las fotos de otro miembro de la red no desaparecerán sino que seguirán ahí.

“No hay ningún sistema hoy en día que me permita compartir mi dirección de correo electrónico contigo y, a la vez, me dé la capacidad de controlar con quién la compartes tú”, escribe Zuckerberg en el blog de Facebook sobre las realidades de Internet.

Los expertos señalan que la mayor parte de los sitios de la red tienen términos de uso similares porque las compañías necesitan cubrirse las espaldas en caso de disputas legales y que los consumidores deberíamos estar más atentos a lo que firmamos.

“La mayoría de las web ofrecen condiciones de uso diseñadas para proteger y ampliar sus intereses y la mayoría de la gente simplemente las acepta sin leerlas”, comentaba este martes en el New York Times Greg Lastowka, profesor de la universidad Rugers y experto en legislación en Internet.

Santana y la Fania tocarán en el Coliseo Cubierto el Campin

Fania All StarsEl concierto Histórico de las Leyendas de la Fania y Carlos Santana, previsto para realizarse el próximo 12 de Marzo en el Parque Simón Bolívar, cambiará de escenario por el mal clima que se viene presentando en la ciudad de Bogotá.

El show que reunirá por primera vez a estas grandes estrellas de la música latinoamericana en una sola tarima, se realizará en el Coliseo Cubierto el Campin, debido a que las intensas lluvias que vienen cayendo en la Capital de la República en las últimas semanas, pueden entorpecer el desarrollo de este importante evento

Más de cinco horas continuas de música, en las que cada uno de estos artistas interpretará lo mejor de su repertorio, serán ahora mucho más intimas y cercanas al público presente, conservando los estándares de calidad y seguridad que siempre han ofrecido Evenpro y Bravoshow en todas sus producciones.

La boletería vendida hasta el momento, podrá ser utilizada sin ningún inconveniente el día del espectáculo por quienes la hayan adquirido con anterioridad, y sus precios no sufrirán ninguna modificación con el cambio de escenario.

Sobre el concierto:

Fecha: Marzo 12 de 2009
Lugar: Coliseo Cubierto El Campin
Hora: 6 p.m.
Boletería: www.tuboleta.com
CallCenter: 5936300

Precios Boleteria:

VIP: $290.000
Preferencia: $160.000
General: $70.000

Fuente
EMI Music

U2 podría separarse por culpa de Bono, Jerónimo, el nuevo vecino de Óscar Leal

U2
Según afirman sus compañeros, las actividades humanitarias que desarrolla el cantante le quitan tiempo de trabajo al grupo y esto genera malestar.

Parece que The Edge, Larry Muller y Adam Clayton le dieron un ultimatum a Bono para que enfoque un poco más sus esfuerzos en la banda y no ponga tantas energías en su perfil humanitario. Es de público conocimiento que el cantante ha invertido mucho esfuerzo en causas nobles, y este hecho nunca impidió que U2 siga creciendo y manteniendo el status de supergrupo. Sin embargo, hoy ello provoca malestares en el seno del cuarteto.

“Cuando estoy con U2 doy el 100% de mi esfuerzo, o no estaríamos aquí ahora. Le otorgo tiempo a mi familia, a mi grupo y a mi interés por todo el mundo. Todo esto es mi combustible y mi motor está funcionando muy bien por estos días”, declaró un Bono que, a los casi 49 años, asegura disponer de suficiente energía para dividir su tiempo en diferentes áreas. Mientras tanto, se espera con ansiedad el lanzamiento de No Line on the Horizon, pautado para el 3 de marzo.


Jerónimo, el nuevo vecino de Óscar Leal


VecinosJerónimo es el nombre del personaje más pequeño de ‘Vecinos' y todos los del elenco esperan su llegada con mucha ansiedad, en especial Flora Martínez, quien se declaró enamorada del bebé de su compañera Isabela Córdoba.

La actriz que interpreta a ‘La Tata' en la telenovela y que en la historia también está embarazada cuenta los días para tener a su hijo en los brazos.

Isabela está ansiosa por asumir el mejor papel de su vida, pero confiesa que extrañará los antojos, especialmente el de comer cerezas con leche condensada.

Fuente
CaracolTV

ShakiraLa cantante colombiana incluirá en su próximo álbum una canción al lado de Residente y Visitante.

Los chicos de Calle 13 están que no se la creen de haber sido invitados a grabar un tema para el próximo álbum de Shakira, que verá la luz a finales de este año. Aunque su música es muy distinta a la de la colombiana, según René Pérez Joglar, mejor conocido como Residente, la combinación de los dos estilos “quedó muy chévere”.

“Nos pareció muy interesante que le gustara nuestra propuesta musical, es bien claro que su música es diferente a la nuestra”, expreso Pérez Joglar al periódico mexicano El Universal. Por ahora el cantante se abstuvo de entrar en detalles porque “es el disco de ella”. Lo que sí dijo es que la pieza fue grabada en el estudio de la barranquillera en Bahamas y que aún no tiene nombre.

Con este tema que seguro será un hit, la cantante colombiana explorará el pegajoso sonidos de los rebeldes de Calle 13, y estos chicos se anotarán otro dueto exitoso en su carrera como lo hicieron con Nelly Furtado, Alejandro Sanz y recientemente con Café Tacvba.

lunes, 16 de febrero de 2009

Trabajando como prostituta virtual

La cronista Gabriela Wiener trabajó en el Fisgónclub, uno de los portales de internet más visitados en España por aquellos que buscan sexo a través de una simple cámara. Historia de una mujer que se desnudó para otros hombres y que también estuvo del otro lado, como un fisgón más dentro del mundo del cibersexo.

Todo el día de hoy no he hecho más que portarme bien. Soy una chica normal, voy en metro, trabajo todos los días en una oficina, me llevo bien con mis vecinos. Pero, aunque es difícil de creer, la ilusión de normalidad, todo aquello que me une con la cajera del súper o la camarera del bar de abajo, es un disparador para las fantasías de la legión de morbosos que hoy se conectarán a Fisgónclub. La normalidad te hará sexy.

Fisgónclub es la web de sexo amateur, directo e interactivo, en la que me he instalado para dejarme ver desnuda por la mirilla de la puerta del siglo: mi webcam. Es cierto que no soy precisamente virgen en esto del cibersexo, pero una cosa es hacerlo alguna noche por el msn y otra muy distinta es ser parte de un club en línea de chicas que se exhiben y se tocan a gusto del cliente y a cambio de dinero.

Pese a que hay sexo y una transacción económica de por medio, no se trata precisamente de prostitución virtual. Para la empresa que nos reúne y programa —de aquí en adelante Mátrix, porque aquí también estamos conectadas en calidad de fuentes de energía humana— somos "artistas" o, por lo general, "modelos", aunque el término exacto para definirnos es "webcamers". Una webcamer es a una puta lo que una stripper es a una actriz porno. La webcam es una especialidad como cualquier otra dentro del mundo del entretenimiento. La mía es meterme en la cama para prestar servicios sexuales sin derecho a roce. Aunque ellos pagan, yo tengo el poder. En realidad soy mucho peor que una puta. Las putas entregan su cuerpo pero no su alma. Yo ni siquiera el cuerpo. Moraleja: ser objeto sexual es divertido cuando no te pueden echar el guante.

* * *

Si algo está claro es que yo soy mejor que cualquier peli porno. Soy una película que te saluda y te responde, que te llama de manera cariñosa y si quieres hasta puede charlar contigo el tiempo que quieras. Mejor para mí si solo quieres hablar.

Algunas actuamos con antifaz o peluca, otras muestran la cara sin saber si el que se masturba al otro lado es un conocido, incluso un familiar. Allá ellos. A algunas les da morbo que un hombre las reconozca en el ascensor. Pero lo nuestro es la interpretación, la puesta en escena de fantasías de gente que ni siquiera es gente, de avatares, de espectros dueños de nicks ridículos que nos piden introducirnos los dedos en la vagina, introducirnos vibradores, cualquier cosa que puedan imaginar como sus penes. Los pocos fisgones que tienen encendidas sus webcams, las dejan fijas enfocando sus discretos miembros erectos mientras imaginan que la mano que los coge no es su propia mano sino nuestra mano. Pegan sus glandes a nuestras bocas hechas de píxeles y expulsan sus lluvias digitales sobre nuestros cuerpos de pantalla plana. ¿Qué nos diferencia de un personaje de videojuego? No somos Lara Croft, sino la perra de la vecina. Por eso nos aman.

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La imagen tarda un poco en cargar, pero allí estoy. Este es mi espejo. Sola y lista para transmitir. Mierda, mierda, mierda, digo como en el teatro. Yo soy: "Sexógrafa. 25 añitos. Dependienta. Pechos grandes, lengua larga". Así me he publicitado durante toda la semana, con una serie de mentiritas piadosas (para mí misma). Pero la mentira está a punto de acabar. Me verán en directo. Me dirán quién soy. Una imagen congelada de mi escote anuncia lo que está más allá de un clic.

Me he situado en mi habitación, el lugar más privado de casa, sobre mi cama matrimonial he desplegado una sábana blanca y posado sobre ella la portátil color labios-rojos-de-Lolita. La he abierto como si abriera una persiana y mis vecinos de decenas de edificios virtuales pudieran asomarse a ver cómo hago el amor conmigo misma.

Aunque todavía no estoy al aire puedo ver mi reflejo, puedo ver lo que verán. Me preparo como si fuera a tener sexo real. Sigo obedientemente la liturgia del aseo, de la depilación, del vestuario sexy. Lencería negra, medias de rejilla y maxigafas en la ilusión de no ser reconocida: mi disfraz. Pongo a mi alcance dos vibradores, uno negro y el otro groseramente grande. Me preparo para un puñado de internautas que están ahora mismo en sus casas, tan solitarios como yo y esperando que los acompañe, los abrace con mi cercanía sin olor, con mi suavidad sin tacto, con mi desnudez sin cuerpo. Tercera llamada. Debo admitir que ahora mismo atravieso un repentino ataque de pánico escénico. ?

* * *

Es distinto cuando se está del otro lado. Ayer no era sexógrafa sino un onanista en piyama y con la mano dentro del pantalón llamado Feliciano. Estuve chateando con las chicas. Tienen entre 18 y 50 años y, muchas de ellas, ni siquiera son guapas. Solo necesitan tener ADSL, algo de desvergüenza y querer ganar dinero desde casa de una manera autónoma y, digamos, lúdica. Hasta se les hace seguimiento psicológico para comprobar que no les afecta tratar con gente como yo (Feliciano). Virginia Crener es la rubia psicóloga y vocera de Mátrix. ¿Una web porno con terapista?

—Sí, es política de la empresa —me dijo por teléfono. Tener una página divertida no quiere decir que aquí vale todo. Al final se trata de sexo y el sexo tiene una parte juguetona y otra muy seria. Es muy fácil cruzar la línea y las cosas se empiezan a desmadrar.

Si algo así ocurre, Mátrix tiene un servicio de moderación las 24 horas. El chico que se encarga es un testigo silencioso. Está presente en todas las conversaciones, atento a las vicisitudes de las webcamers y tiene la potestad de expulsar a las personas que recurran al insulto o intenten humillarlas.

—La gente se conecta para masturbarse, para tener su rato de morbo, pero detrás están unas chicas que son seres humanos y necesitan sentirse atendidas.

A Virginia le toca cumplir el papel de madre y guía espiritual. Las chicas la llaman para contarle que tienen una infección vaginal y preguntarle qué contestar en esos casos si alguien les pide que se metan algo. O para consultarle cómo pueden trabajar con la menstruación.

* * *

En la Home están todas como en un lujoso escaparate, pinchando sobre ellas puedo entrar a cada una de sus habitaciones. Para llegar aquí, todas pasaron por una entrevista y un casting en el que tuvieron que desnudarse. No buscaban cuerpos perfectos, operados y sin gramos de grasa, sino personalidades morbosas. Los criterios nunca son estéticos. Según Crener, el usuario no quiere ver porno profesional. "Esto es casero, estamos acercándonos a la realidad, buscamos excitación".

Fuera de la realidad virtual las webcamers son vendedoras, camareras, hay algunas amas de casa, estudiantes de intercambio, monitoras de aeróbic, peluqueras, redactoras, varias administrativas, una de Recursos Humanos, una dietista, una publicista y una masajista. "Lo principal es que aquí la mayoría lo hace porque le divierte". Pueden montarse el horario que les dé la gana, por la mañana o por la tarde, pero no pueden permitirse conocer al usuario ni dar datos personales. Está absolutamente prohibido. Para muchas es el trabajo ideal, si hoy no pueden lo dejan para el día siguiente. El pago va en función de las horas emitidas, del tráfico y de los usuarios que logren atraer. Pueden llegar a ganar 2.000 euros al mes por ocho horas diarias de emisión. Pero lo habitual son 900 euros por seis horas. (Nada que envidiarle a un periodista estándar).

* * *

¿En serio se divierten?

Feliciano (o sea yo) me encontré excitándome un poco viendo y chateando con Alicia: 800 euros al mes por cinco horas emitiendo. Es la estrella de nuestra web, y está claro no por sus medidas. Es pequeña, delgada, ojos achinados, tiene el cabello oscuro y piercings en los labios. Lo que pasa con ella es que, precisamente, se divierte. Ahora por ejemplo junta sus delicados y blancos pechos y saca la lengua como si fuera a saborearlos. Hace cinco años se dedicaba a clavar agujas en las partes tensas de la gente. Se tituló de acupunturista, pero como con lo que ganaba no llegaba a fin de mes empezó a trabajar como telefonista en la línea erótica de Mátrix. Al poco tiempo ya estaba trabajando con la webcam desde su casa.

Mátrix la tiene como una de sus hijas predilectas y cuando a algún canal de televisión se le ocurre hacer un reportaje sobre webcamers ella va al plató con una peluca a contar sus experiencias. Porque lo suyo es verdadera pasión por las cámaras. En sus ratos libres es autora y protagonista de pelis amateurs que no solo tienen el componente pornográfico, también se diría que en ellas hay intención y ciertas ideas que entusiasman. A veces la filma su novio, como en el cortometraje en que aparece bebiendo de una caja de vino y orinando a la vez en los muros de un parque madrileño. Tiene otra en la que da clases de cocina japonesa con ingredientes corporales y aquella en la que se coloca cual estatua viviente en una plaza con un cartelito en el que se lee: "Me desnudo por dinero". Mi preferida: una parodia pornográfica de Alfred Hitchcock, en riguroso blanco y negro con todas las legendarias tomas calcadas, y en la que el clásico puñal asesino es reemplazado por un vibrador anal que deja a la protagonista literalmente muerta.

—¿Puedes mostrarme el culo? —le dijo tímidamente a Alicia mi álter ego Feliciano.

—Claro, guapo. Lo que quieras. Míralo, ahí lo tienes.

Me sentí complacida con su obediencia. Alicia suele trabajar en las mañanas. Por lo general atiende a ejecutivos, mandos medios, jefecitos con corbatas y despachitos propios que a las 11 del día ya empiezan a tener un poco de apetito y lo sacian con ella. Hay algunos que están enganchados. Ya Alicia no sabe qué inventar para entretenerlos. Son sus clientes fijos y por tanto, dinero garantizado. Puede pasarse varios meses con un tipo que se ha obsesionado y que se conecta a veces solo para conversar. Alicia es sin duda la relación más profunda en la vida de muchos de esos sujetos. Le piden de todo. Desde que haga pipí y caca en directo hasta que grite muy fuerte para que la escuchen los vecinos. Otro pedido muy común es ver su habitación. La gente ya no quiere sexo, la gente demanda intimidad, se excitan viendo los cajones donde guarda su ropa interior, les pone verla jugando dominó con su novio o acariciando a sus gatitos.

—También me piden que tenga sexo con mis perros pero están muy equivocados. Yo siempre les digo que a los animalitos se les respeta.

Dejé a Alicia con sus animales. En los últimos minutos Feliciano se había hecho una fama demoledora entre las chicas y el resto de usuarios. Con mi privilegiado acceso Vip estuve con todas y el tiempo que me dio la gana. Pude jugar con ellas a mi antojo, usarlas un momento y dejarlas en lo mejor de sus performances para irme con otra. Allí estaban Sarita Dinamita, Tetoncita Deliciosa, Desvelada, Marta Hot, LucySex, Ninfómana Motera y Desempleada Mimosa fingiendo desearme y enseñándome sin quererlo el arte de la seducción 2.0. Tuve algún intercambio sexual con cada una de ellas, menos con Carmela. Era la mujer de más edad de las que emitieron anoche. Tiene 46 años pero su voluptuoso cuerpo todavía es firme. Estaba acostada en la cama de una plaza en una habitación ridículamente estrecha. Llevaba tanga y sostén negros. No se movía, solo hablaba y hablaba y a veces bostezaba un poco. Pronto me di cuenta de que éramos diez los conectados a ella. Le decían cosas como: "Eres la mujer perfecta para pasar el rato o para casarse y encima viciosa".

—Hola, Feliciano —me dio la bienvenida, llamándome por mi nombre como lo habían hecho todas—. ¿Que te gustan mis piernas y mi corazón? ¡Muchas gracias, Sucio69! A mí también me gusta saber que os gusta lo que veis y que os hago disfrutar.

Todos parecían conocerse. Eran un grupo de amigos. Y Feliciano (o sea yo) empezó a sentirse un poco marginado. Debatían sobre si en Mátrix hay tipos operados o travestis y si se hacen "escatológicos". Carmela respondió que no sabía pero que, aunque hay que "saber entender" las fantasías de todos, ella solo hace lo que le apetece. "De popó nada, tampoco anales".

—Muéstrame el coño —le dijo Feliciano un poco desesperado, aburrido por tanto rollo y con la sensación de que esta mujer lo estaba estafando.

—Ay, Feliciano. Hace cuatro horas que estoy aquí. El chichi llega un momento que se irrita, vamos a dejarlo descansar, ¿vale? , porque como que duele.

—¿Así que solo tienes ganas de hablar? —le contesté desafiante.

—Digamos que tengo ganas de follar poco. No puedo mentir. Hay días que tengo unos calentones de cine y otros en que me duele de tanto masturbarme con juguetitos.

No había sexo real pero sí sus problemas más típicos. Ya no parecía tan divertido, así que como Mátrix también tiene una sección "latinas", Feliciano y yo no pudimos resistir la tentación de visitar a nuestras hermanas latinoamericanas. Sin darnos cuenta habíamos salido ya de España, del hemisferio norte y aparecido como por arte de magia en la habitación de un barrio pobre de una ciudad del sur y escuchábamos esa entonación, esa "voz cantadita", esos diminutivos a flor de boca que nos hicieron sentir como en casa:

—Hola Feli, mi amor, cómo estás, corazoncito. ¿Ya estás calientito? Huy, qué rico, mi vida. ¿Quieres que juguemos un ratito?

Era Perla, una chica colombiana que me trataba como el Elegido. Así que decidí que me masturbaría con ella. Le dije que me dijera J, el nombre de mi marido, como si yo me llamara así. Usé mi vibrador y me corrí rápidamente, mientras me llamaba J, en perfecta sincronía con sus movimientos y gemidos, que fueron de menos a más hasta simular lo que podría definirse como la entrega absoluta de una webcamer: algo así como el punto culminante del servicio interactivo y que nunca sabrás si es realmente un orgasmo simultáneo. El tipo de experiencia que te deja vagamente satisfecho y te hace regresar por donde viniste. Feliciano (o sea yo) volvió a la carga, insaciable de experiencias, sobre todo porque llamó su atención una frágil y lánguida muchacha argentina, Melissa (20), que dormitaba en su cubículo. Porque las latin queens no emiten desde sus casas sino desde estudios alquilados entre varias chicas, cada una con su computadora, en cuartos separados por vigas de madera que dejan filtrar el ruido de los costados. Y Feliciano, con la mente ágil y la frescura posorgasmo, empezó a coquetear con ella, haciendo chistes y comportándose como un verdadero gaznápiro de internet, un anónimo enamorándola en su ruinosa soledad, escribiendo frases ingeniosas y haciendo reír a la chica con preguntas tan poco sutiles como: "¿Por qué una chica tan guapa como tú se dedica a estas cosas?". Y ella: "Así está la Argentina".

Finalmente Feliciano y yo nos fuimos por donde vinimos, pero primero le dijimos cobardemente a Melissa que en realidad éramos solo una chica peruana en piyama. No me despedí de Melissa sino que permanecí en silencio unos minutos viendo su cara de desconcierto y de estupor justo antes de desaparecer para siempre.

* * *

Tercera llamada. Timbre. Salir. Ahora estoy del otro lado.

Esta noche soy la única de las webcamers de Fisgónclub que se ofrece en la opción tarifa plana: 40 euros, aunque puedes darte un paseo por mí durante 24 horas a solo dos euros. Para las Vips hay que pagar bonos que van de los 30 por media y 60 euros por una hora de voyerismo Soy accesible pero tampoco barata.

Por fin estoy en directo, alguien entra al chat. Timidillo: "Hola, estás muy buena". Compruebo que escucha mi voz: "Es mi primera vez", digo. "Relájate —dice Timidillo— lo estás haciendo bien, tienes mucho arte, tu voz me pone". Y me pide que le muestre las tetas. Como no quiero hacerlo, cojo mi vibrador en forma de pene de color marrón y me lo meto a la boca. Les gusta. El nudismo obligado me inquieta. Les muestro mi anillo de casada. Los chicos hacen bromas. "¿Por qué no traes a tu esposo y te lo follas aquí?", me dice Pollón54. Ya hay cuatro conectados. No puedo aguantar la risa. Qué me pasa. Son las pocas tablas o que todavía me queda algo de sentido del ridículo. Tengo que salir un momento de la habitación. Les digo que voy por mi marido, que no se vayan.

Salgo para reírme a carcajadas y veo a J, que también está conectado a Mátrix. Veo en la pantalla de su computadora mi cama, el lugar que acabo de dejar vacío para salir a reírme llena de inseguridad, de miedo que alguien me diga fea, de que me dejen sola, de que me traten como Feliciano trataba ayer a las chicas. ¿Cuál de todos eres tú

, le digo a J. ¿Cuál es tu nick? Dímelo. Pero J no me lo quiere decir. ¿Eres Timidillo? No consigo que me lo diga. Tampoco que me acompañe. Esto lo tengo que hacer sola. No saber cuál de todos esos es mi marido es un plus al delirio general que experimento. Regreso. Josetomás me pregunta que dónde está mi esposo. ¿Será el propio J que pide que venga J? Les digo que no quiere venir, que es un cabrón. Y como un acto simbólico me introduzco mi anillo de bodas en el ano. Mis clientes se emocionan. Al menos han podido verme el culo. Pienso en hacer algo trascendente para que sientan que no están tirando su dinero a la basura. Entonces me masturbo con otro de mis vibradores, supongo que un poco excitada por haber llamado su atención, y tengo un fuerte orgasmo en directo pero, como el audio falla, no se dan cuenta.

Pollón54 se impacienta: "Muestra las tetas". Me cojo las tetas con una mezcla de sentimiento de absurdo, cachondez y risa histérica. "Las tetas, coño", grita Miron25. "Pezón, pezón, pezón". Decido que es el momento de desnudarme por fin. Lo hago. Me pongo de pie. Pueden verme tal como soy, sin ningún filtro. Siento como si vitorearan. Estoy desnuda, a dos euros y un clic de quien me quiera. La excitación sube como una ola. Entonces apago el ordenador y me pongo a ver la tele. No soy una webcamer, soy una calientahuevos.

miércoles, 4 de febrero de 2009

ES REDUNDANCIA NO REBUNDANCIA

domingo, abril 08, 2007

Rebundancia

En mis tiempos juveniles tenía yo fama de diccionario. En las reuniones o congregaciones de los zagaletones del barrio, yo era el secretario general de la comisión encargada de esclarecer dudas del castellano. Así que si alguien soltaba una palabra rara, o en medio de la lectura se atravesaba una expresión estrafalaria, tranquilos, ahí estaba Douglas.

La cosa no era tan gratuita, porque efectivamente solía yo consultar constantemente el diccionario y cazar significados de palabras inusuales. Era una extraña obsesión, más bien era un pánico a la ignorancia, que me acosaba al mismo ritmo del hambre.

Pero no siempre regresaba yo a tiempo a la primera base, y en trance de tener que reconocer que no me sabía una, apelaba yo a la retórica y no decía un significado exacto y, más bien, decía que la analogía de tal palabra me decía que era algo asociado a…
“Douglas, ¿tú sabes lo que significa la palabra tecnológico?”, me espetó Pedro Heredia, frustrado estudiante de ingeniería de la UC y hoy flamante taxista de su ciudad natal, Coro. No podía darme el lujo de admitir un desconocimiento. Y en estos casos sacaba yo mis comodines milagrosos, que contribuían a acrecentar mi prestigio. “Es una palabra compuesta, tecnología y lógica”, pontifiqué. Y Pedro henchido de emoción. Pedro arrasado por el orgullo. Pedro desbordado de honor. Pedro al lado de una vaca sagrada veinteañera. Pedro un privilegiado de la historia.

Y así pasaron breves años, hasta que mi vicio de aplicar analogías y buscar asociaciones sufrió un aparatoso revés del cual hoy todavía me siento avergonzado.

Ocurrió que Frank Hernández, un característico amigo vallepascuense del que hoy, si tengo tiempo, les echaré un cuento, se refirió a alguna cosa para tacharla de redundante. ¿Redundante? Frank, por favor, no piratees tanto el castellano, Andrés Bello debe estar vomitando la bilis en su tumba ahorita.

Frank opuso tibia oposición, pero como quiera que un tercero presente en la cháchara se cuadró conmigo porque no concebía una equivocación mía (y menos cuando yo hacía defensa tan ardorosa), se convenció pronto de su equivocación. Y del árbol caído hicimos leña. “Coño, por favor, Frank, ¿de dónde crees que viene entonces la palabra rebuznar si no rebundar? Me extraña. ¿Por qué crees que le dicen burro a la gente que comete una burrada? “A éste le falta nada para rebuznar”. Frank, es que la vaina es casi científica, ¿cómo te puedes pelar con algo tan fácil? Es que la misma palabra lo dice”. Lo pulverizamos, lo desguañingamos, lo desbaratamos.

Entonces llegué a mi casa presto y veloz a buscar el significado exacto para darle una segunda tanda de palos a Frank. Y cuando yo me percato que no es rebundancia, que lo correcto es redundancia, aquella vaina fue un coñazo tan duro que el mundo se me desplomó. Qué vaina tan jodida. Es como ver al diablo en persona bailando en tangas.

Yo creo que Frank quedó tan convencido durante la cayapa, que no confirmó nada. En cambio yo tuve que evitarlo durante una semana en previsión de que se hubiera percatado y me tuviera preparada la guasa del siglo. Pero, fíjense, nunca más en la vida Frank volvió sobre el asunto.
Y es que efectivamente a veces Frank rebuzbana. A la memoria de hoy, Frank tiene más o menos el mismo tipo de cabello de Hugo Chávez. Algún metro 70 y una importante esbeltez. Coño, pero la cara. La misma cara de Henry ( ) el mismo actor que en La Rochela y después en Cheverísimo hacía los papeles de loca. Henry se reía de sí mismo diciendo que esa cara no la bajaba ni un jeep.

Pero lo de Frank no eran simples rastros. Su desgracia era actualizada, pues cotidianamente le brotaban espinillas que él se destripaba, dejando la enrojecida marca en su maldito físico.

La autoestima de Frank era otra vaina. Pero no era una autoestima intimista, vaya, Frank sentía necesidad de vociferarla. De modo que respondía sus saludos con grandilocuencias y redundancias chocantes. “¿Cómo estás, Frank?”: Estupendamente estupendo. Magníficamente magnífico.

Frank por entonces era vendedor de Pasteur. Y se creía que estaba bueno, buenísimo. Frank se las tiraba de irresistible. Y eso podía pasar como una vaina normal de la pre adultez. Pero se tornaba realmente inmamable cuando también quería presumir, alardear de una labia, de un fondo argumental que no tenía, como lo demuestra la escasez con que respondía: estupendamente estupendo.

De modo que sus amigos lo tolerábamos a duras penas. Pero en secreto a voces las nenas vallepascuenses le decían “puente roto”. Ninguna lo pasaba.

Un día, la perversión mía llegó al límite de confabularme con Antonio (un carupanero que había llegado a La Pascua huyendo de la peste de la pobreza y el hambre de su terruño natal. Era aspirante a boxeador, maratonista medianamente exitoso y mesonero explotado. Después reventó en evangélico).

Escribí una carta con una declaración de amor y la firmamos como Verónica Durán. La metimos debajo de la puerta de la casa de Frank. La vida de Frank cambió. Se sintió grande, se sintió Rockefeller. Pero lo guardaba en silencio, no nos decía nada, porque a fin de cuentas Verónica le resultaba un anónimo y se cuidaba de no estallar en júbilo evitándose un ridículo histórico. Pero Verónica siguió escribiendo sus cartas y sus amores y sus delicados vapores. Siempre desde la mirada de mami. Que tú si te vistes lindo, y Frank que se ponía sus corbatas estelares y compraba nuevas. Que tú sí eres fino, y Frank que no salía de los restaurantes más caros. A todas éstas, Verónica decía vivir en el sector más opulento de Valle de La Pascua y Frank que no paraba de dar giros y giros por una placita que estaba cerca de la quinta que él dedujo (sentenció) era la de Verónica. Pero los padres de Verónica se oponían y amenazaron con enviarla a estudiar al exterior (Delia Fiallo palidece ante la ocurrencia de mis dramas de 20 años).

Verónica cumplió años una vez y le dijo a Frank que era libre de asomarse por la finca de sus padres en la que se celebraría la rumba, en la vía hacia Las Mercedes del Llano. Más vale que no. Frank determinó que los pobladores de Las Mercedes necesitan ser visitados por Pasteur y así se enrumbó en un autobús de transporte público, a través de cuyas ventanas veía desfilar ante sus ojos fincas en hilera. Donde notaba más cabezas de ganado, listo, esa es, decía Frank. Inicialmente se mordía la lengua para no contarnos, pero era una experiencia tan gloriosa que era imposible no implosionar y gritarla al mundo. Pero se la guardaba. Qué ejercicio de paciencia.

Hasta que decidí profundizar mi plan, pues Antonio se lo relató a unas amigas con las que compartía residencia, quienes en el interés de saciar la ojeriza que le tenían al pobre Frank, se ofrecieron no solamente a transcribir las cartas (para disimular mi letra), sino que le estampaban un beso y le rociaban algún channel. Un toro contenido era Frank. Sobre después de aquella escena de Verónica castigada en la playa: Es de noche, ella se separa de sus padres y va hacia las rocas que golpean las olas. No deja de pensar en Frank. Cierra los ojos y empieza a frotarse, pensando acaloradamente en Frank. Se quita la parte de arriba del traje de baño y sigue pensando en Frank. Baja su mano lentamente y se desanuda el bikini y no deja de pensar en Frank. Se toca en nombre de Frank, oh mi Frank, si estuvieras a mi lado en este momento.

Fue mucho para Frank. No pudo más y nos contó a mí y Antonio. Hay que ver el sacrificio colosal que debimos hacer para impostar curiosidad natural, para que no se nos notara que éramos los artífices de aquel gran amor. Antonio y yo no cruzamos miradas, de haberlo hecho el estruendo de un 24 de diciembre a golpe de 12 de la noche se hubiera quedado pequeño. Cuando llegó al capítulo de Verónica desnuda al filo de las rocas pensando en Frank, yo, para seguir fingiendo mi descreimiento de la existencia de esa jeva y de la escena, dije con desdén: nojoda, Frank, esa vaina lo que provoca es hacerse la paja. Con desespero, como si yo le hubiera abierto la compuesta, una válvula de escape, y sintiéndome honesto en mi incredulidad, Frank dijo: “Coño, ¿y qué crees tú que hago yo todas las noches?”. Nuevo esfuerzo de contención. Ejercicio de respiración por cuenta mía y de Antonio.

Y así siguió ese romance por varios meses. Frank odiando a sus suegros y adivinando las pistas que dejaba Verónica, porque no podía ser totalmente certera por pánico a su papá ganadero. Sin la menor duda que fue la época más feliz de Frank. Tanto, que la trama le desarrolló un tic psicológico de asesino en serie.
Al comenzar con el juego, naturalmente que la idea era en algún momento revelarnos como los conspiradores y cagárnosle de la risa en la cara. Pero era tal el enamoramiento que Frank fue desarrollando hacia su Verónica, que a su vez a Antonio y a mí nos fue cundiendo otro pánico. Acordamos que ninguno de los dos tendría las bolas de desbaratar la ilusión. Ambos teníamos la absoluta convicción de que en el momento en que le confesáramos la broma, Frank le descargaría una pistola al que lo hiciera. Pero no por la burla, sino por desbaratarle sus ilusiones, por romperle un sueño tan perfecto. Luego la vaina derivó en una película de terror. Antonio y yo hablando con las muchachas, suplicándoles que se llevaran el secreto a la tumba, que se mordieran los labios cuando tropezaran con Frank, que una revelación podía generar una tragedia de amor de primera plana. Yo topaba con Frank y en el saludo trataba de indagar si ya había descubierto la novela. Nunca tuvo la certeza. Hasta que me fui a Valencia a estudiar y, al regreso de unas vacaciones, me hizo saber que lo había sabido. Mi por entonces resentida ex novia le había dicho la verdad. Aun así, yo lo negué, me hice el loco como en mi vida me hecho y le cambié el tema.
Este es más o menos el resumen de aquel culebrón cuyos protagonistas tenían nombres con pegada dramática: Verónica y Frank, amor a la carta.

Las dos o tres veces que he visto después a Antonio, me ha negado que guarde los originales. Pero tengo la esperanza de que me haya mentido.

La fórmula era tan arrecha, que después la probé con mi primo Jean Carlos, quien trabajaba en un kiosco vendiendo tickets de lotería. Los mismos recursos: una niña de la zona le dejaba cartas debajo y por ahí no podía pasar ninguna adolescente porque quedaba determinada por Jean Carlos como la nena a la que le tenía doblada la quijada.

Cuando supo la verdad, le ocurrió lo mismo: no le amargaba la jodedera, le destruía el corazón que no fuera verdad. Fue el primer despecho de su vida en su era adolescente.

Y a su vez Jean Carlos le aplicó la misma receta a Ramón “Curtío” Blanco. Los mismos resultados. Curtío frenético con el levante que le mandaba desesperadas cartas de amor. Jean Carlos citaba al Curtío a la plaza Kúo en las noches y lo dejaba embarcado. Y Curtío inventándose excusas. Esos padres autoritarios que no dejan libre al amor.